Fundada en
tiempos de la conquista española, específicamente en el año 1591, por Juan
Ramírez de Velasco, cargó la denominación de Todos los Santos de la Nueva
Rioja. En aquellos días, el fundador respetó y conservó determinados
espacios para las diversas órdenes religiosas existentes: franciscanos,
mercedarios, dominicos y jesuitas; mientras la gran población indígena era
repartida en encomiendas.
Dos años más
tarde, los Diaguitas se revelaron contra los dominadores y atacaron la
ciudad venciendo a los españoles que, ante la imposibilidad de resistir,
recurrieron a San Francisco Solano, quien finalmente restauró la paz desde
el fuerte de Las Padercitas.
La rústica Sierra
de Velasco rodea en un eterno abrazo a la capital de la provincia de La
Rioja, la cual brota en el centro mismo del territorio. Paisajística,
cultural y serenamente turística, la principal ciudad riojana ofrece una
amplia gama de alternativas que, sumada a su clima seco, permite disfrutar
durante todo el año de este magnífico destino argentino.
En una permanente
conjunción de elementos urbanísticos originarios y arquitectura moderna, La
Rioja hace visible sus dos caras: la cultural, empeñada en conservar sus
herencias y tradiciones; y la turística, dedicada especialmente al
desarrollo de servicios y comodidades para el visitante. Valles, montañas,
ríos y quebradas presentan además su contraste natural, atrayendo
admiradores de diversas procedencias, y mostrando a la ciudad como múltiple
y única a la vez.
Las más
interesantes opciones en turismo contemplativo muestran a esta capital
cuyana como un enorme paisaje que debe ser recorrido detenidamente para no
perder detalle y lograr captar la completud de su hermosura. Verdaderas
reliquias arquitectónicas y colecciones de piezas del más diverso origen en
los museos, materializan la historia de la región consumando este
característico circuito. Sin embargo, el turismo activo también encuentra
aquí las características propicias para su desarrollo y disfrute pleno,
principalmente en cabalgatas, ciclismo, alpinismo y deportes náuticos.
Atractivos de La
Rioja
Las Padercitas,
el Dique Los Sauces y el Cerro de La Cruz, son algunos de los fascinantes
espacios riojanos que es imposible no visitar, entre otras razones, porque
en ellos aventura y admiración se fusionan en sensaciones indescriptibles.
Pero eso no es todo, en La Rioja el espíritu se contagia de alegría y
emoción, y más aún al vivenciar sus tradicionales fiestas religiosas y
populares, entre las cuales es destacable la Fiesta Nacional de la Chaya.
Árida, pero
sensible a las expectativas del turista, la ciudad de La Rioja lo invita a
vivir sus vacaciones, mezclando la adrenalina circunstancial, la serenidad
de los paisajes y el estilo de vida de los lugareños.